Según Daniel
Goleman conjetura al cuidado de la calidad se origina en la Inteligencia
Emocional, expresa que los docentes deben crear un clima que facilite las
expresiones emocionales, en los estudiantes. Estas emociones deben poder
expresarse tanto verbalmente como físicamente y visualmente. En las clases los docentes
deben considerar trabajar con las emociones. El humor, coraje, alegría, son
emociones que deben ser resaltadas, para comprender a los alumnos en el
aprendizaje.
Los docentes
deben modelar las expresiones de emoción, identificando y expresando sus
propios sentimientos, creando así un clima rico en experiencia humana. Se deben
brindar espacios en el aula para conocer las emociones y manejarlas. La escuela
preocupada por el desarrollo pleno de las personas crea espacios como los
destinados a las artes visuales, al teatro, la música, a la expresión corporal,
para el desarrollo de estás inteligencias.
(GOLEMAN, 2013)
El
diálogo es un fenómeno humano por el cual se nos revela la palabra, por ello
hay que buscar la palabra y sus elementos constitutivos. Descubrimos así que no
hay palabra verdadera que no sea una unión inquebrantable entre acción y
reflexión. De ahí que decir la palabra verdadera sea transformar el mundo.
La
palabra inauténtica no puede transformar la realidad, pues privada de su
dimensión activa, se transforma en palabrería, en mero verbalismo, palabra
alienada y alienante, de la que no hay que esperar la denuncia del mundo, pues
no posee compromiso al no haber acción. Sin embargo, cuando la palabra hace
exclusiva referencia a la acción, se convierte en activismo.
Los hombres no se
hacen en el silencio, sino en la palabra, en el trabajo, en la acción, en la
reflexión. El diálogo implica un encuentro de los hombres para la
transformación del mundo, por lo que se convierte en una exigencia existencial.
Y no podemos dejar de recordar que para Freire, la palabra tiene dos fases
constitutivas indisolubles: acción y reflexión. Ambas en relación dialéctica
establecen la praxis del proceso transformador. La reflexión sin acción, se
reduce al verbalismo estéril y la acción sin reflexión es activismo. La palabra
verdadera es la praxis, porque los hombres deben actuar en el mundo para
humanizarlo, transformarlo y liberarlo.
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